Monsieur Métreau me llevó a una pintoresca destilería y me ofreció degustar dos exquisitos coñacs: el Vieilles Reserve, de 15 años, y el Extra Old XO Cognac, de 33 años, destilado en 1990. Destacó con orgullo que ambos coñacs se elaboraban sin azúcar añadido ni colorantes artificiales. Su color y consistencia eran únicamente el resultado del envejecimiento en madera y la adición de agua. De hecho, ambos coñacs eran una sensación gustativa.
Mientras degustábamos, me contó más cosas sobre la región y las características únicas del coñac producido en Bon Bois. Y aunque no soy un experto en tractores, no pude evitar admirar la nostálgica colección de modelos antiguos que había en la granja.
Sin embargo, el momento culminante fue cuando Monsieur Métreau, al darse cuenta de que no tenía más botellas de XO a mano en su pequeño mostrador de degustación, fue a su remolque y regresó triunfalmente con una botella de su propio coñac. La forma en que lo presentó y lo sirvió fue un testimonio de su pasión y orgullo por su oficio.
Mi visita a la granja LES HÉRAUDES fue sin duda una experiencia inolvidable. Fuera de los caminos trillados, lejos de los métodos de producción modernos, fue un viaje al pasado y un recordatorio de que los verdaderos tesoros se encuentran a menudo en los rincones más escondidos.
Salud por Cognac y su maravillosa diversidad. Descubra los coñacs.