Los embotelladores independientes compran barricas únicas a pequeñas fincas de Coñac, Armañac y Calvados y las embotellan a fuerza de barrica, sin filtrar y en cantidades mínimas. Lo que de verdad paga es tiempo. Por eso hicimos una prueba honesta con esta selección: tomar el precio, dividirlo entre los años pasados en barrica y leer el coste de cada año de crianza, botella a botella.
Destacan algunas conclusiones claras. La edad, no el bombo, es la ganga: el menor coste por año proviene de coñacs y armañacs pacientes de cincuenta y sesenta años de pequeñas fincas, a menudo cerca de tres a cuatro euros al año. El whisky y el ron cuestan más: los maltas y rones jóvenes cobran la prima más alta por cada año en roble. La fuerza de barril es la norma: son barricas únicas sin filtrar, embotelladas tal cual, así que su dinero compra aguardiente y tiempo, no envase.